Muchos amigos me preguntan a quién sigo en Twitter y el motivo. Pues nada, voy a decirte a quién sigo en Twitter y por qué lo hago.

Hoy en día, indicadores como Klout o similares y términos como reputación on line, hacen que el número de  followers que tenemos se esté convirtiendo en algo importante. Perdón, quise decir seguidores, que si eres de los que me siguen en Twitter ,  ya sabes que soy impusor de mi movimiento para castellanizar los medios sociales, ya que tenemos una magnífica y rica lengua como para tener que estar hablando en inglés para parecer más importantes 😉

Recuerdo en una de sus ponencias al genial Jimmy Pons (@jimmypons) tras darnos grandes y acertados consejos decir ” haz lo que yo no hago”, pues eso me lo debo aplicar, ya que de vez en cuando me sale el “dark side”  (por cierto, genial artículo de @Israel_Garcia sobre cómo mantener a raya el Dark side ) – ¿Ves? Ya mismo empiezo a soltar palabras del idioma de Shakespeare, que en castellano tendrían una traducción magnífica-.

Bueno, a lo que iba que me desvío. Para muchos, el número de seguidores es la clave para ser alguien en este “nuevo” mundo. Yo les diría que si quieren tener 3000, 5.000 ó 10.000 seguidores mañana es tan fácil como comprarlos y a un precio de risa.  Si buscas en Google “comprar seguidores en Twitter” ya hay 6.960.000 resultados.

Desgraciadamente, no son pocas las marcas o “profesionales”  que hacen este tipo de lamentables estrategias para ser alguien en el 2.0 ,

Si hace eso, es probable que su ego aumente (¡qué de seguidores tengo, qué bien!)  y hasta puede que muchos de sus futuros seguidores piensen que  están ante una marca o profesional de prestigio. Eso sí, que no espere interactuar con estos “seguidores” comprados a base de unos pocos dólares, ya que son cuentas fantasma, seguidores ficticios, que hablan en idiomas raros y que no conocen el sentido de la palabra “engagement” (perdón, pero tenía que soltar alguna). Habrán preferido la cantidad a la calidad.

Una de las personas de las que más he aprendido en Twitter, mi admirado Tirso Maldonado (@tirsomaldonado) , decía que aunque sea por respeto y no “ir de guay”, hay que seguir a todo aquel que te sigue y demostrarle que al igual que a él le interesas tú, a ti te interesa su trabajo, su actividad, su día a día. Yo estoy de acuerdo con Tirso e intento ponerlo en práctica, de ahí la paridad entre los que sigo y me siguen. Es más, cuando veo algunos que tienen miles de seguidores y que no siguen a nadie, aunque respeto mucho su actitud, me viene a la cabeza su frase (ese va de “sobrao”), no puedo evitarlo :-)

Yo estoy de acuerdo con Tirso, aunque con un matiz, devuelvo el follow, pero me intereso por ver lo que publica, el  número de veces que publica y sobre todo lo que me aporta y que a su vez yo pueda repercutir a los que me siguen.

Te pongo un ejemplo, si me sigue un señor ruso, le devuelvo el follow por cortesía, pero seguramente en cuanto me de cuenta de que no hablo su idioma y no lo entiendo, lo dejaré de seguir. Aquí cabe dos posibilidades, que el ruso sepa español y a lo mejor le interesa lo que comparto (lo dudo) o que me deje de seguir viendo que no le he devuelto el follow (lo probable). En este caso habré perdido un seguidor, pero de verdad, no me importa, insisto, creo mucho más en la calidad que en la cantidad.

Ojo, que a nadie amarga un dulce, pero yo no estoy en Twitter para ganar ninguna carrera de seguidores, sino para aprender cada día de vosotros y compartir lo que aprenda o descubra con los que me siguen.

Lo mismo me pasa, si alguien que me sigue y tiene 15.000 seguidores, pero veo que solo actualiza Twitter una vez cada tres meses, seguro que por respeto a los que se lo curran a diario lo voy a dejar de seguir, aunque me cueste que él también a mí me abandone. No pasa nada, insisto calidad prima sobre cantidad. Es muy habitual, sobre todo los que se dedican al multinivel, tener miles de seguidores y nada publicado. Me intereso por ver qué publican y si no me aportan, los dejo de seguir (eso sí, estas “revisiones del coche” las hago cada cierto tiempo, pero las hago, no hace falta que me llegue la cartita de la ITV).

Tampoco sigo a los políticamente demasiado incorrectos. Cuando digo “demasiado” me refiero a los que en sus post insultan, menosprecian, o los veo agresivos. No van con mi forma de ser, no me interesan. No los sigo.

No me preocupan los que son muy activos y están constantemente publicando, es más, agradezco su dedicación y el tiempo que emplean. Recuerdo una vez que alguien me decía, es que me manchan el “timeline” , pues para eso están las listas de Twitter, que tan bien explica Inma Jiménez (@inmajimena) en Puro Marketing (por cierto, genial el trabajo de todos los compañeros que a diario nos enseñan algo) .

Ya ni os digo los de la modita te sigo para que me sigas y mañana te dejo de seguir.  Hablo de los busca-follow esa “tribu” de la que nos habla Pedro Rojas (@SeniorManager). Para estos Twitter es como jugar al escondite y en cuanto los detecto los dejo de seguir (faltaría más).

Observo que en ningún momento he hablado de lo realmente importante, los que interactúan a diario conmigo, los que sabes que cada día que buscas noticias de interés estarán ahí para hacerte un RT! y para darte las gracias por compartir. No conoces personalmente a casi ninguno de ellos, pero es lo más gratificante que para mí (aparte de la fuente inmensa de conocimiento) significa  Twitter.

Para todos vosotros va hoy mi artículo. Que sepáis que merece la pena esta locura que es vivir cada día en 140 caracteres 😉

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