“La vida es preciosa, demasiado preciosa para malgastarla siendo infeliz. La vida se hizo para vivirla. Cada día debe ser una alegría, no una lucha. Como si estuvieras en mitad del campo en un día de verano, no luchando siempre contra una interminable tormenta” ( Adam J. Jackson, Los diez secretos de la abundante felicicidad).

La felicidad no se encuentra, se crea. Sea cual sea tu situación puedes elegir ser feliz o no serlo.

Muchos están convencidos que la felicidad depende de las circunstancias que le rodean y que esas son las que le hacen ser feliz o infeliz. Sin embargo, ese planteamiento es erróneo, no son las circunstancias, sino cómo tú actúas antes esas circunstancias. Nos encontramos ante el famoso vaso medio lleno o medio vacío (dos personas verán de distinta forma el mismo vaso).

Después de un terrible accidente de tráfico una persona puede entrar en depresión, amargarse y maldecir su vida, mientras que otra puede darle gracias a Dios por seguir con vida y disfrutar “de otra forma” de la misma. Ojo!!! la circunstancia es la misma, pero la visión, o manera de afrontarla totalmente distinta y esa será la que haga que el termómetro de la felicidad alcance más o menos grados.

 “Cada uno de nosotros es como un barco que navega por el mar de la vida. Los vientos y las tempestades – los desastres naturales y las tragedias personales- vienen y van, pero mientras tú controles el timón y tus velas, podrás ir donde te plazca, independientemente de las tormentas y los vientos. De hecho, las tormentas y lluvia pueden enriquecer la vida, todo depende de cómo lo vea cada uno”.

Siempre hay que centrase en lo positivo. En muchas ocasiones será hasta impensable plantearte encontrarlo, pero puedo asegurarte que existe.  Todo problema trae siempre un posterior regalo, ¡Cree lo que te digo, es así! Tardarás en verlo y comprenderlo, pero de verdad, siempre ocurre. Todo en esta vida pasa por algo. Omnia in bonum (Todo es para bien).

Todo siempre pasa por algo, no hay casualidades, sino causalidades. Somos nosotros los que debemos saber extraer la parte positiva de la tempestad y de ella quedarnos con la lección que seguro nos hará más sabios. Pase lo que pase, siempre tienes la opción de seguir siendo feliz o al menos, buscar de nuevo la felicidad.

El dinero, la fama, el poder, etc no garantizan –ni mucho menos – la felicidad. Una vez le preguntaron al mismísimo Napoleón si había sido un hombre feliz, a lo que respondió que a lo largo de su vida no habría tenido más de seis días de felicidad. Fíjate, uno los hombres más poderosos de la historia y que no encontró la felicidad.

Recuerda, todo depende de ti, en tu mano está crear tu propia felicidad y  la de los que te rodean. Por muchas nubes que veas en el cielo, recuerda que el sol siempre está brillando detrás.

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

veinte − Doce =

clear formSubmit