A  pesar de las dificultades que encontrarás en tu camino debes fijarte un objetivo, un sueño, una meta por la que luchar. Debes estar enfocado en tu objetivo las 24 horas del día. Nunca perder la visión del foco es clave.

Por muy bajo que te encuentres, debes visualizarte en la cima y pensar cómo cambiaría tu vida si lo lograras. Eso será un aliciente más para tu lucha diaria, ya que sabrás que la recompensa está un día más cerca.

Debes desear con todas tus fuerzas alcanzar esa meta soñada. Recuerda que cuando alguien desea firmemente algo, el universo conspira para que lo consiga. Es una Ley Universal que se cumple siempre.

El primer error que muchas personas comenten es no tener ese objetivo, esa meta  y entonces no encuentran argumento para levantarse por las mañanas. Son seres que aspiran cada día a quitarle uno más al calendario de su vida y tú no vas a caer en ese error.

Una vez que visualices tu objetivo, tendrás muy claro que debes alcanzarlo y que vas a lograrlo. Para ello debes dar lo mejor de ti mismo en cada momento. Cueste lo que cueste y a pesar de todas las piedras y obstáculos que te encuentres. Recuerda que cada caída es una oportunidad más de alcanzar la cumbre.

Las dudas te acecharán y pasarás por malos momentos que te invitarán a abandonar, pero ten siempre presente que el trabajo duro y constante, junto a la disciplina, conduce siempre al éxito.

Tendrás que romper con reglas establecidas y comunes para otros. Quizás debas ser distinto, pero nunca olvides que una de las claves del éxito también reside en aportar ese valor diferencial que te separe del resto.

Quiero que estés plenamente convencido no solo de que vas a alcanzar ese sueño que persigues, sino que te mereces alcanzarlo. Es curioso, pero creerte merecedor al “premio”, -sin darte cuenta-, te ayuda a lograrlo. Para ello desde el minuto uno debes creer y confiar realmente en tu capacidad. Debes ser tú y no los demás, tu primer fan o admirador. El primero que debe creer en ti eres tú mismo.

Es más que probable que muchos de los que te rodean duden de tu aptitud y capacidad. Incluso te dirán que es imposible que logres tu meta, pero debes hacer oídos sordos a esas voces. Recuerda que la visión, eso que visualizó tu mente, es tuya y te pertenece, porque ” Los sueños están para cumplirse”.

Como bien decía Arnold Schwarzenegger: “Yo nunca oí el no. Yo fui y estuve a la altura”.

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