Responsive Design

Por Juan Manuel Alcalá @juanmy69

Todos somos conscientes que cada día navegamos más estando sentados delante de nuestra tele, cuando nos surge una duda en una conversación con unos amigos (normalmente en un bar), cuando esperamos el bus.
Vemos a nuestro alrededor gente con su smartphone, su tablet y todos hacen el mismo gesto, pellizcan su pantalla o se desesperan para poder leer algo en ella.

 

Es curioso que cuando capturamos un código QR de una publicidad (si ya se, yo es que soy muy raro) y nos lleva el navegador a la web anunciante y volvemos a tener que pellizcar la pantalla de nuestro móvil o mover con el dedo el navegador para ir leyendo.

 

Y hoy me preguntan por qué el diseño adaptable (web responsive para los guays), pues simplemente porque queremos que nuestros visitantes (clientes 100%) no cambien de canal, se queden con nosotros y si es posible les convenzamos (mejor les vendamos lo que sea) y si es a un buen precio mejor que mejor.

 

Cuando nos encontramos con el dilema de crear una web hoy en día, el simple hecho de plantearse si debería diseñarse teniendo en cuenta los parámetros de la web adaptable (web responsive para los guays) o como una web “normal”, detecta la anormalidad del  planteamiento; si queremos no perder a un público potencial, en su mayoría inquieto y que aumenta día a día, nuestra web debe verse “correctamente” en el entorno móvil, ser navegable y crearle una “buena experiencia” al visitante (acabamos de entrar en el mundo de los guays).

 

Dentro del entorno móvil nos encontramos con aplicaciones móviles, aplicaciones híbridas, web móvil, etc, etc, y webs guays responsive, el por qué elegir este último camino y no los anteriores, por dos motivos uno dinero y el segundo dinero, voy a explicarme un poco.

 

Queremos ser accesibles al usuario desde el móvil (smartphone, tablets, y otros cacharritos con los que nos sorprenderán y que nunca pensamos que tuviéramos tanta necesidad) y lógicamente desde su ordenador de toda la vida (sobremesa, portátiles y lo que te rondaré morena), entonces invertimos tiempo y dinero en crear para cada entorno la aplicación correspondiente o invertimos nuestro escaso tiempo y más escaso dinero en una web que transmita una imagen moderna, atractiva a la par que se cargue rápidamente, cuyos contenidos son claros concisos y que tienen una imagen de marca similar si la veo desde cualquier entorno (guay eh), estamos hablando de una web responsive (si soy guay).

 

Entonces, estamos o no estamos ,sabemos ya el por qué queremos nuestro sitio web responsive, pues vamos a ver en qué consiste, a groso modo, esto de la web adaptable en dos trazos.

 

Primer trazo (y en el que todo el mundo se queda), consiste en maquetar nuestro sitio web con una serie de reglas sintácticas (gracias HTML5, se puede hacer sin tí, pero has llegado con ganas de quedarse mucho tiempo entre nosotros) y huyendo de los tamaños rígidos: muerte al pixel y bienvenido de nuevo al mundo del % y del em (unidad relativa). Utilizando las nuevas características CSS (y las antiguas también), técnicas de agrupamiento de imágenes (sprites), optimización, algo de javascript (jquery, moo tools,…) y testear, testear, testear.

 

Segundo trazo, contenido adecuado, estructura concisa, navegación simple, contenido de valor, por favor posible cliente que has aguantado este texto hasta llegar aquí, haz caso al profesional, esa foto no la metas, ese efecto tan chulo no vale… profesionalidad, por favor, se guay.

 

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