Nuestros compañeros de Avezalia, nos envían esta colaboración para el blog de AndaluNet Social Media

Ironías del destino o llámesele como quiera, pero no podía tener mejor nombre la protagonista de nuestra historia de hoy para ilustrar una nueva fábula de esas con que internet nos sorprende día sí y día también. Esperemos saber aprovechar la moraleja que nos deja esta interesante historia basada en hechos reales.

Por conocido y explotado en los diversos medios de comunicación, no vamos a entrar en la intrahistoria del archiconocido vídeo, ni en los posibles enemigos políticos de la protagonista, ni en las desaforadas reacciones que, tanto el uno como la otra, han provocado. Sólo haremos hincapié en los elementos que conforman la moraleja que nos deja esta fábula, porque si bien es cierto que la biología y la filosofía afirman que somos seres humanos, nuestro comportamiento demuestra que, en más ocasiones de las que serían deseables, nos mostramos como auténticos animales depredadores.

 

.- Entérate, las reglas del juego han cambiado.

Olvídate de tiempos pasados y adáptate a los nuevos: vives en una sociedad dominada por el capitalismo caníbal; una sociedad global; una sociedad en la que el nuevo oro es la información personal; una sociedad en la que priman modelos de negocio que, de forma encubierta, te convierten en mercancía; una sociedad integrada por seres que se relacionan más allá de las fronteras; una sociedad con grandes quiebras entre generaciones; una sociedad sin piedad; y una sociedad armada de herramientas tecnológicas gratuitas que ponen en tus manos las empresas para que te desnudes voluntariamente.

 

2º.- Pasamos de la intimidad a la intimitad en las duras…

La intimidad ya no es lo que era… Podríamos hablar que hoy día hay, todo lo más, existe la intimitad.

Desnudamos nuestra vida por medio de fotos tomadas con smartphones; hacemos vídeos con éstos o con webcams; mandamos mensajes de todo tipo por los más variados medios (sms, mms, whatsapp, Messenger, chats…); contamos todos los momentos de nuestra vida en tiempo real y subimos todo tipo de contenidos en las redes sociales (Facebook, Twitter, Tuenti…). Y lo que es más importante, lo hacemos de forma voluntaria y cada vez más natural, sin reparar en las consecuencias.

Por tanto, el concepto de privacidad se va relativizando progresivamente, destiñéndose y, con ello, modificando el dicho de que todos tenemos derecho a 5 minutos de fama por el que profetiza que todos tendremos nuestros 5 minutos de privacidad.

 

3º.- Pero volvemos de la intimitad a la intimidad en las maduras.

Ayyyy cuando nos vienen los palos… En esos casos volvemos a retomar con fuerza el derecho que todos tenemos a la intimidad y que hemos venido diluyendo progresivamente.

Y así nos comportamos, siempre apoyándonos en nuestros derechos, pero nunca siendo conscientes de nuestros previos actos.

 

3º.- Menos mal que los atropellos a la intimidad y a la intimitad están castigados legalmente.

Y es aquí donde entramos tanto el Derecho como los picapleitos para deciros lo siguiente: tranquilos, nuestro derecho ha previsto medidas para proteger tanto a la intimidad como a la intimitad, es decir, tanto a quien ha desnudado su vida voluntariamente como a quien ha sido víctima de un atropello.

Para ello disponemos, básicamente, de 3 vías:

  • La vía civil en base a la Ley Orgánica 1/82, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.
  • La vía administrativa en base a la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal.
  • La vía penal, para casos de extrema gravedad, sobre la base de lo dispuesto en los artículos 197 y siguientes.

No obstante ello, debéis de tener en cuenta algo muy evidente: en todas las vías se valorará a la hora de tratar el asunto el uso que cada persona haya hecho de su derecho: bien como derecho a la intimidad bien como derecho a la intimitad… Dicho de otro modo, todos somos esclavos de nuestras palabras y actos y dueños de nuestros silencios.

Y también debéis de tener en cuenta algo más, y ya que lo sentimos…

 

4º.- Os guste o no, no existe derecho al olvido total.

A pesar de que el derecho esté ahí para proteger vuestra intimidad e intimitad, debéis tener en cuenta y grabar a fuego en nuestra cabeza lo siguiente: por más que interpongáis demandas, denuncias o querellas y por más que haya empresas que vendan este tipo de servicios, no existe el derecho total al olvido.

La propia configuración de internet, su descentralización, su globalización y la facilidad de distribución a través de la misma de los archivos digitales, hace que el olvido total sea absolutamente imposible.

 

¿Cuál es la moraleja?

Sólo vosotros podéis decidir si queréis ser considerados como mercancía en internet; sólo vosotros decidís si quieres tener intimidad o intimitad; sólo vosotros disponer de vuestra vida.

Mientras tanto tened en cuenta que a Olvido nadie la olvidará, porque internet lo hará imposible. Por tanto, un consejo: Olvido, descansa en paz, no tienes más remedio…

One thought on “Olvido, Internet no te olvida

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