El otro día participaba en un debate con algunos compañeros del sector sobre si de aquí a 15 años el comercio tradicional habría desaparecido. Quizás la afirmación sea demasiado atrevida, pero lo que sí es cierto es que las tiendas tradicionales, esas que hemos conocido durante toda la vida, deben adaptarse a los nuevos tiempos y a lo que van a demandarles las nuevas generaciones de esos nativos digitales que vienen empujando.

 

La apuesta por el e-Commerce, el m-Commerce, los medios sociales, la geolocalización y todo aquello que era impensable años atrás será una asignatura de obligado cumplimiento. Los empresarios deben adaptarse al medio si quieren sobrevivir en esta jungla tecnológica y más social que nunca.

 

Traigo hoy al blog de AndaluNet SocialMedia esta reflexión porque hay un fenómeno que está causando furor y que se denomina Showrooming. Los consumidores son conscientes de que comprando en Internet, el ahorro en la compra de un mismo producto es considerable, ya que el empresario, al no tener los gastos relacionados con su tienda física (alquiler del local, sueldo de trabajadores, limpieza, teléfono, etc) puede ofertar el mismo producto a un menor precio. ¿Qué está pasando? La gente está acudiendo a las tiendas físicas a ver el artículo, tocarlo, probarlo, etc, pero luego lo compra online.

 

Podemos poner varios ejemplos, imagina en una librería, ojeo algunas páginas de un libro y puedo con mi Smartphone comprarlo online en otra librería o en el mismísimo Amazon que me lo ofrezca más barato (pero el libro es el mismo). Entro en una tienda en la que venden electrodomésticos y un amable vendedor me explica todas las características del frigorífico modelo x, o la lavadora modelo y de la marca, observo su tamaño, colores, etc, puedo ver hasta si encaja con la decoración de la habitación en la que irá, pero claro, comprarla en la tienda puede suponer un precio 50, 60 ó 100 Euros superior a si lo hago online, ¿qué pasa en estos casos? Los más atrevidos hasta fotografían el nombre del modelo, o escanean el Código QR que tan amablemente le colocan offline, pero luego acaban comprando online. Pero esto ocurre con la ropa, el calzado, los perfumes y ni te digo con los teléfonos móviles y artículos de tecnología.

 

 

Cobrar por mirar o probar. ¿Llegará algún día a nuestro país?

Hoy en día, esto sería impensable en España, pero ya está pasando en Australia. Un empresario que tiene una pequeña tienda de alimentación está cobrando una entrada a su tienda de 5 dólares solo por mirar. Eso sí, si al final realizas una compra, del precio de la misma te descuenta lo anticipado. Es algo así, como un Stop curiosos!

Similar en los Estados Unidos, una zapatería, cansada de que sus “showroomclientes” se probaran varios modelos, acertaran con el número exacto  y se marcharan para luego comprar online, ha decidido cobrar 20 Euros por probarte uno de sus modelos.

 

La experiencia de compra

Las tiendas físicas deben intentar enamorar al cliente y que esa atención personalizada consiga convencerlo para pagar ese plus adicional. Yo no veo la solución en cobrar por mirar o probarse, ya que eso alejaría aún más de las tiendas a los consumidores. El empresario tendrá que revisar con lupa los costes que tiene y reducir el margen de beneficio. El precio online y el offline del mismo producto no podrá ser tan diferente como lo es hoy en día. Campañas publicitarias como la de los Supermercados del Corte Inglés incidiendo en el precio eran impensables años atrás en esta marca, pero estamos en época de reinventarnos y van en esta sintonía. ¿Llegarán a sacar un lema similar a “si lo encuentras más barato en Amazon te devolvemos la diferencia”…?

 

Comercio Tradicional, Showrooming y eCommerce

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